Los tiempos de secado pueden variar en función de factores como el tipo de alfombra, la humedad y el flujo de aire. La mayoría de las alfombras suelen secarse entre 6 y 12 horas después de la limpieza. Utilizar ventiladores o abrir las ventanas puede ayudar a acelerar el proceso. Para obtener mejores resultados, recomendamos dejar pasar 24 horas antes de un uso intensivo.
